El último Indice Mensual de Actividad Económica dado a conocer por la autoridad -correspondiente al mes de junio (6,8%)-, muestra que Chile continúa con el proceso de recuperación vigorosa post-terremoto y que, probablemente, terminaremos este año creciendo en torno al 5%.
Las proyecciones son más auspiciosas para el 2011 con escenario probable de crecimiento sobre el 7%, tasa que nos recuerda el crecimiento promedio de la década de 1990, considerada como uno de los procesos más expansivos de nuestra historia económica.
Las alertas estarán puestas, por una parte, en cómo el crecimiento es capaz de contribuir a menor desempleo y, por otra, en el riesgo inflacionario existente, que acumula a julio un avance de 2,4%, acrecentado por presiones de demanda propias de un proceso de aceleración económica.
Las buenas perspectivas para la economía chilena contrastan con los resultados que nos ha mostrado la encuesta CASEN con un aumento inédito en pobreza e indigencia desde que esta encuesta existe (1987). Cabe recordar que la definición de estas variables se basa en el ingreso que tiene una familia: si este no alcanza el valor de una canasta básica de alimentos, las personas que componen ese hogar son indigentes y si este se encuentra entre una y dos canastas, las personas de ese hogar son pobres. De acuerdo a esta definición, en Chile existe un 15,1% de personas pobres, equivalente a 2.564.032 personas bajo la línea de pobreza ($64.134 y $43.242, cifras per cápita para zonas urbanas y rurales, respectivamente).
Diversos expertos han indicado que uno de los factores que ha contribuido a este resultado es la mala focalización de las políticas sociales. Al respecto, no me parece adecuado hablar de focalización en este caso si la forma en que estamos midiendo la pobreza en Chile apunta sólo a la capacidad de adquirir una canasta básica.
Es evidente que la pobreza es un fenómeno multidimensional y por tanto, es imprescindible avanzar ahora en la construcción de medidas complementarias que si no pueden ser medidas en la propia CASEN, sean levantadas contemporáneamente a su aplicación. Iniciativas como Voces de la Pobreza, emanada de la Fundación Nacional para la Superación de la Pobreza que recogen además del aporte evidente de la educación y capacitación en las condiciones de vida, mide variables como el acceso al mercado laboral, financiero e incluso los valores y crianza familiar.
Otro desafío pendiente que me interesa destacar para poder evaluar adecuadamente la focalización de las políticas sociales, es la necesidad de retomar el análisis de paneles de familias, es decir, el efectuar un seguimiento de cómo los hogares chilenos, identificados, en condiciones de vulnerabilidad y usuarios de políticas sociales, experimentan cambios en el tiempo en las variables antes indicadas.
Si la economía chilena continúa con ciclos de expansión es muy probable que en la próxima medición, las tasas de pobreza e indigencia desciendan. Pero eso no debería desviarnos de los desafíos que como país tenemos pendientes, como una mejor batería de instrumentos para evaluar las políticas sociales.
Gonzalo Becerra Martínez
Director Escuela de Negocios de la Universidad de Viña del Mar (UVM)
![]() | Las noticias de Chile y el mundo que realmente nos importan. Información independiente, oportuna y de utilidad. Actualidad regional y publicación de Avisos Legales. |
Comentarios