Fuente: Extra Noticias / Agencias
El desabastecimiento de combustibles en Argentina se agravó el martes, provocando atochamientos en las estaciones de servicio de la capital argentina, Buenos Aires y en el sector periférico al cono urbano, develando al mismo tiempo, el monopolio estatal existente en un mercado regulado, que ahuyenta la libre competencia y disminuye la oferta de consumo disponible.
Argentina, donde los precios de los combustibles están bajo regulación del Gobierno, no importa gasolina desde hace 30 años, importa sólo el 20 por ciento del crudo que requiere en un mes, ya que el país cuenta con Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), la empresa trasandina más grande del país y que emplea a 50 mil trabajadores para explotar y comercializar el recurso natural.
YPF encabeza las ventas de petróleo y gasoil en el mercado argentino, con el 56 por ciento del total, seguida por Shell (14), Esso (12) y Petrobras (11 por ciento).
El director de Comunicación de YPF, Sergio Resumilen, sostiene que “en muchos casos es la única prestadora de combustible y tiene una responsabilidad por volumen y por tamaño de compañía mucho mayor de abastecimiento”.
Afirma que la brasileña Petrobras, la estadounidense Esso y la anglo holandesa Shell, las principales competidoras de YPF, tienen una cuota de mercado menor en el país, por lo que se rigen por parámetros de negocio que restringen la oferta de combustibles.
Al bajar la producción las empresas competidoras de YPF durante enero y febrero debido a la regulación de precios estatal, YPF quedó al debe para cubrir el 20 por ciento restante, el que deberá llegar en los próximos días importado vía barco.
El colapso en los servicentros puso de relieve que los precios de YPF son más bajos que los de la competencia, con lo que la filial del grupo petrolero hispano argentino se consolidó como líder en el mercado de combustibles con una cuota del 56 por ciento, pero a la vez produjo una incapacidad para ofrecer el combustible a todos los consumidores.
El portavoz de YPF insistió en que se trata de “una importación excepcional” y aseguró que en las gasolineras de la compañía “hay gas (para automóviles) y hay combustible, sólo hay que tener un poco de paciencia”.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes, Manuel García, advirtió que el desabastecimiento de combustibles “se agrava cada vez más”.
“El que tiene que garantizar el abastecimiento es el Gobierno, pero también las petroleras. Los opositores, se la pasan reclamando diálogo y participación, pero no han hecho nada en estos últimos años para averiguar qué es lo que pasa en el mercado de combustibles”, se quejó el dirigente.
García consideró que la situación del sector petrolero es “muy mala”, y estimó que el desabastecimiento se ocasionó, porque “nadie invirtió un peso para reponer reservas, y ahora estamos tocando fondo”.
El directivo alertó también que en los últimos cinco años, desapareció el 50 por ciento de las estaciones de servicio de distintas marcas que había en todo el territorio argentino, y hoy quedan 3.550, según sus cálculos.
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