
El decano de la facultad de Ingeniería de la Universidad Bernardo Ohiggins, Rodrigo Aitken, realizó un estudio divulgado por su institución en la que se analizan conductas oligopólicas de las cadenas de farmacias anunciando una guerra de precios para 2009, producto de las denuncias de colusión y la necesidad de lavar la imagen de las empresas.
Fuente: UPI
“El quiebre entre las cadenas de farmacia producto de las declaraciones dispares hace pensar que en el corto plazo intensificarán gastos en publicidad y promoción para lavar su imagen. En 2007 invirtieron $11.700 millones en este ítem. Como consecuencia para el año 2009 debemos esperar una guerra de precios entre las cadenas de farmacias” afirma Rodrigo Aitken en su estudio.
La investigación hace referencia al caso abordado por la Fiscalía Nacional Económica (FNE), tras la rebaja de precios de 2007, cuando las empresas habrían incurrido en la colusión para revertir las pérdidas provocadas por los menores precios, explicando que “los 222 medicamentos cuestionados, entre noviembre 2007 y abril de 2008, sólo registran variaciones de alrededor de un 1% en el costo de adquisición sin embargo, los medicamentos aludidos alzaron sus precios en un 48% en promedio, alcanzando en algunos casos a más del 100%”.
Además Aitken denuncia la escasa posibilidad de sustitución que tenían los clientes considerando que los medicamentos cuestionados caen en la categoría de éticos cuya venta procede de prescripción médica.
“En la industria farmacéutica chilena se presentan una serie de condiciones que facilitan y hacen rentable un acuerdo colusivo entre las tres principales cadenas farmacéuticas” consigna el estudio de Aitken.
Según se explica en el documento, “existe una barrera de entrada alta para ser competitivo”, ello puesto, para obtener de los laboratorios mejores precios se debe tener un mínimo de 40 locales para acceder a los precios de las grandes cadenas.