Gobierno argentino denuncia operación de espionaje ilegal para desestabilizar elecciones
El Gobierno de Argentina presentó una denuncia ante la Justicia Federal por una supuesta operación de inteligencia ilegal que tendría como objetivo desestabilizar al país durante la campaña electoral. La denuncia fue realizada por el vocero presidencial, Manuel Adorni, quien aseguró que se grabaron conversaciones privadas de Karina Milei, hermana del presidente Javier Milei, y otros funcionarios, las cuales habrían sido manipuladas y difundidas para influir sobre el Poder Ejecutivo.
Fuente: ExtraNoticias.cl / Medios
El presidente Milei respaldó la denuncia, tildando de "mentiras" las acusaciones de una posible trama delictiva que involucra a su hermana y a otros funcionarios de su gobierno. En respuesta a las grabaciones, un juez federal ordenó el cese de su difusión y se inició una investigación sobre el supuesto espionaje ilegal. Además, el Ministerio de Seguridad, liderado por Patricia Bullrich, presentó una denuncia penal y solicitó el allanamiento de las casas de los periodistas que dieron a conocer los audios.
La polémica surgió cuando el periodista Mauro Federico reveló grabaciones en las que Diego Spagnuolo, entonces titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), alegaba que Karina Milei y su asesor, Eduardo 'Lule' Menem, estarían involucrados en un circuito de corrupción relacionado con la compra de medicamentos. Según Spagnuolo, se habría acordado una comisión entre el 3% y el 8% para otorgar contratos a empresas farmacéuticas.
Como resultado de estos audios, Spagnuolo fue despedido de la Andis, pero aún no ha sido citado a declarar por la Justicia. La investigación, dirigida por el juez Sebastián Casanello, también incluye allanamientos a empresarios farmacéuticos involucrados en las licitaciones cuestionadas.
Un espionaje internacional
El vocero presidencial, Manuel Adorni, afirmó que las conversaciones fueron “manipuladas y difundidas” con el fin de desestabilizar al Ejecutivo, y calificó el incidente como un “ataque ilegal, planificado y dirigido”. La Casa Rosada vinculó el supuesto espionaje a los servicios secretos de Rusia y Venezuela, lo que se sumó a las declaraciones de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien sugirió que se trataba de una operación de inteligencia extranjera para desestabilizar gobiernos que desafían a las grandes potencias, como el de Javier Milei.
Según el Gobierno, la operación local de este supuesto espionaje incluiría a los periodistas que publicaron los audios y a dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino, que se han mostrado críticos del presidente, así como a aliados políticos que recientemente se distanciaron de Milei. La solicitud de allanamientos a los hogares de los periodistas que divulgaron los audios subraya la magnitud de la acusación oficial.
Este escándalo llega en un momento delicado para el Gobierno, que enfrenta una creciente crisis económica. El ministro de Economía, Luis Caputo, lucha por estabilizar el tipo de cambio, que este lunes se acercó peligrosamente a los 1.400 pesos por dólar, lo que podría obligar al gobierno a vender reservas para mantener el valor del peso. Esta inestabilidad económica está afectando el panorama electoral, ya que el domingo se celebran elecciones para diputados y senadores locales en la provincia de Buenos Aires, un bastión clave del peronismo, y Milei enfrenta dificultades para capitalizar su promesa de reducir la inflación.
Además, el impacto de los audios y la posibilidad de que se filtren más conversaciones privadas de la hermana del presidente aumentan las tensiones. El domingo también se conoció que en la provincia de Corrientes, donde se eligió gobernador, el partido de Milei, La Libertad Avanza, quedó en cuarto lugar, tras negarse a formar una alianza con el partido que finalmente ganó las elecciones con más del 50% de los votos.




