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23 de Febrero de 2026 | 16:23 pm

El ''escudo" invisible: Por qué el protector solar es la primera línea de defensa contra el cáncer de piel

El cáncer de piel se ha consolidado como una de las patologías oncológicas más frecuentes y, paradójicamente, una de las más prevenibles. En un escenario global donde la radiación ultravioleta (UV) no da tregua, especialistas y organismos internacionales coinciden en que el uso de protector solar no es una opción cosmética, sino una intervención crítica de salud pública.

Fuente: ExtraNoticias.cl / Medios

"La radiación UV es al cáncer de piel lo que el cigarrillo es al cáncer de pulmón", advierten expertos de la Fundación Arturo López Pérez (FALP), subrayando la relación directa entre la exposición y la enfermedad.
La magnitud del problema se refleja en cifras alarmantes: solo en 2024, en países como Chile, se registraron más de 620 fallecimientos por esta causa, la cifra más alta en dos décadas.

A nivel internacional, la Sociedad Americana del Cáncer estima que en 2024 se diagnosticarán casi 100,000 nuevos casos de melanoma, el tipo de cáncer de piel más agresivo, evidenciando una tendencia al alza que exige medidas preventivas rigurosas.

El ''escudo" invisible: Por qué el protector solar es la primera línea de defensa contra el cáncer de pielLa justificación científica del bloqueador reside en su capacidad para detener el daño al ADN. Según explica la Skin Cancer Foundation, la radiación UV penetra las células y provoca mutaciones genéticas que, de no ser contenidas, derivan en tumores. Estudios clínicos de largo aliento han demostrado que el uso diario de un protector con FPS 15 o superior puede reducir el riesgo de desarrollar melanoma en un 50% y el de carcinoma de células escamosas en un 40%.

Para que esta barrera sea efectiva, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) enfatiza la importancia del "amplio espectro", que protege tanto de los rayos UVA (responsables del envejecimiento) como de los UVB (causantes de quemaduras). Sin esta protección dual, la piel queda vulnerable a daños acumulativos que, aunque invisibles en el corto plazo, se manifiestan años después como lesiones malignas.

Dermatólogos como la Dra. Deborah Sarnoff recalcan que "el daño solar se acumula desde los primeros años de vida", y que el uso de protector ayuda a frenar esta "carga mutacional" constante. Esta protección debe mantenerse incluso en días nublados, ya que hasta el 80% de los rayos UV pueden atravesar las nubes y dañar la dermis de forma incidental.

Ante la desinformación que circula en redes sociales, instituciones como la Academia Americana de Dermatología han sido tajantes: no existe evidencia de que los ingredientes del protector solar causen cáncer. Por el contrario, los filtros minerales como el óxido de zinc y el dióxido de titanio son reconocidos como seguros y altamente eficaces al no absorberse en el torrente sanguíneo.

La correcta aplicación es el último eslabón de esta cadena preventiva. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan aplicar el producto 30 minutos antes de salir y reaplicarlo cada dos horas, especialmente tras nadar o sudar. Una aplicación insuficiente reduce drásticamente el FPS real que recibe la piel, dejando al usuario en una falsa sensación de seguridad.

Así, el protector solar es el componente central de una estrategia de "fotoprotección integral" que incluye buscar la sombra y usar ropa adecuada. Integrar este hábito diariamente es, en palabras de la comunidad médica, una inversión vital. Como señalan desde el Melanoma Institute Australia, "usar protector solar debería ser tan automático como ponerse el cinturón de seguridad: ambos son salvavidas potenciales".