Celebraciones de Semana Santa limitadas por la violencia en Tierra Santa y el Medio Oriente
En los lugares de origen de la Semana Santa, como Jerusalén, Gaza, Siria y el sur del Líbano, las comunidades cristianas enfrentan un panorama marcado por la inseguridad, la violencia y la incertidumbre, a causa del conflicto bélico que se desarrolla en Medio Oriente, lo que ha obligado a adaptar o cancelar las tradicionales celebraciones públicas.
Fuente: ExtraNoticias.cl
En Jerusalén, las autoridades israelíes impusieron restricciones al acceso al Santo Sepulcro durante el Domingo de Ramos. El Patriarca Latino, Cardenal Pizzabala, y el custodio de Tierra Santa, fray Francesco Ielpo, no pudieron ingresar al templo para realizar una oración sin la presencia masiva de fieles, en un contexto de amenazas de seguridad y la cancelación de la procesión habitual en el Monte de los Olivos.
Por su parte, en Gaza, la situación es aún más extrema. A pesar de los constantes bombardeos y la incertidumbre diaria, las comunidades intentan mantener las celebraciones de Semana Santa. El párroco Gabriel Romanelli, responsable de la única iglesia católica de la región, relató a la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) que ni siquiera los fragmentos de metralla caídos durante el Domingo de Ramos han frenado a la comunidad. "Hubo muchos disparos sobre la línea militar israelí durante el alto el fuego de octubre de 2025 y cayeron fragmentos de metralla sobre el tejado", detalló el sacerdote.
En Siria, ciudades como Damasco y Alepo suspendieron las tradicionales procesiones por razones de seguridad y como acto de solidaridad tras el reciente ataque a la localidad cristiana de Sqelbiyeh. Las celebraciones litúrgicas se realizaron exclusivamente dentro de las iglesias, en un clima de prudencia y oración.
Mientras tanto, en el sur del Líbano, algunas comunidades han logrado mantener las procesiones a pesar de los ataques recientes y los desplazamientos forzados. Este año, la Semana Santa en esta región será excepcionalmente contenida, con celebraciones limitadas debido a las circunstancias de inseguridad, pero con un esfuerzo significativo por preservar las tradiciones en medio de las dificultades.
La Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) ha acompañado de cerca a las comunidades cristianas de Medio Oriente, destacando la resiliencia de estas poblaciones. "Esta Semana Santa se vive con miedo, dolor e incertidumbre en los lugares donde todo ocurrió, pero también con una fe y una fuerza que impresionan", afirmó la directora de ACN Chile. En este contexto, las celebraciones en la región se están llevando a cabo de forma más íntima, reflejando tanto la fragilidad del momento como la resistencia espiritual de las comunidades.




