Restricciones a la libertad religiosa persisten en Nicaragua durante la Semana Santa
Fuente: ExtraNoticias.cl / Medios
En Nicaragua, continúan vigentes las estrictas restricciones a la libertad religiosa, con la prohibición de las procesiones y los ritos públicos en las calles. Mientras la Semana Santa avanza, las autoridades mantienen un control férreo sobre las celebraciones, permitiendo únicamente que algunos actos se celebren dentro de las iglesias y jardines de la capital, Managua.
Estados Unidos ha condenado duramente estas limitaciones, calificándolas como una grave violación del derecho a profesar y manifestar la fe. El subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, acusó al gobierno de Nicaragua de privar a su pueblo del derecho a practicar su religión, publicando su denuncia en redes sociales. La vicepresidenta Rosario Murillo respondió a las críticas, llamando a los sacerdotes y opositores exiliados "serpientes venenosas", "necios" y "vendidos", a quienes acusó de colaborar con "los imperios" y difundir el odio.
A pesar de la represión, el cardenal Leopoldo Brenes ha celebrado sin restricciones el rito del Vía Crucis en la catedral de Managua. La procesión, que tradicionalmente se llevaba a cabo por las calles de la ciudad, tuvo que realizarse dentro de la catedral y en su atrio, debido a la prohibición gubernamental de realizar procesiones al aire libre.
En las diócesis del norte del país, como Matagalpa, Estelí, Jinotega y Siuna, los obispos siguen en el exilio, lo que impidió la celebración de la misa crismal del Jueves Santo. Desde 2018, el gobierno ha tomado medidas drásticas contra la Iglesia católica, suprimiendo más de 3500 organizaciones religiosas, de las cuales 400 estaban vinculadas a la Iglesia, y expulsando o deteniendo a más de 200 sacerdotes, obispos y monjas.
La situación ha afectado también a la distribución de materiales religiosos, con la prohibición de la entrada de Biblias, libros y publicaciones religiosas al país. A pesar de todo, los fieles en la capital continúan su devoción, y la tradición del Vía Crucis ha resistido las presiones del régimen, aunque con adaptaciones impuestas por las restricciones gubernamentales.
Esta continua represión refleja el endurecimiento de las políticas del gobierno de Ortega, que, entre 2019 y 2025, ha prohibido más de 16.500 actividades religiosas, en un esfuerzo por controlar las manifestaciones públicas de fe en Nicaragua.








