Del desamparo al clamor por las Fuerzas Armadas: Coquimbo y Atacama exigen Zona de Catástrofe frente a la inacción estatal
Habitantes y autoridades locales acusaron inoperancia y la lenta reacción del gobierno central ante los estragos provocados por el sistema frontal que azota con especial fuerza al Norte Chico desde el viernes. El fenómeno registra un balance nacional de cinco personas fallecidas.
Fuente: ExtraNoticias.cl / Medios
A pesar de los reiterados llamados de auxilio emitidos por los alcaldes y el gobernador regional desde las regiones de Coquimbo y Atacama, el despliegue estatal ha resultado tardío e insuficiente, dejando a miles de ciudadanos en el más absoluto desamparo en una noche de domingo que difícilmente olvidarán.
Personas subidas a los árboles; grupo de bomberos que concurrían a salvar vecinos terminaron arriba del techo del vehículo de emergencia esperando por largos minutos poder ser rescatados en medio de un afluente; un niño arrastrado por el agua que logró trepar hacia una copa de agua; una menor de 15 años que al evacuar se perdió en la oscuridad y el torrente y que tras horas fue milagrosamente encontrada. Todo por los esteros, canales y quebradas que se activaron por la inusual cantidad de milímetros caídos en estas zonas del país no acostumbradas a recibir lluvia y menos en tales cantidades.
Las escenas parecen extraídas de una película: una radioemisora que pierde dos señales destinadas a población del interior luego que se le volara su antena de transmisión, personas aisladas, que perdieron casas, enseres y recuerdos. Servicios de salud inundados y falta de manos para luchar contra la corriente del agua, la extracción del barro dentro de las viviendas y calles anegadas.
Ambas regiones acusan una parálisis gubernamental en la entrega de apoyo crítico y falta de previsión logística de un aparato público centralizado que reacciona tarde frente a la catástrofe.
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) reportó acumulados históricos de agua que alcanzaban cifras no definitivas, de 214 milímetros de agua caída en Cerro Tololo, 197 mm en Salamanca y 122,6 mm en Ovalle. Estas lluvias torrenciales ininterrumpidas colapsaron la infraestructura local, provocando la saturación inmediata de los suelos y el desborde generalizado de los ríos de la zona.
Existe un corte total del suministro de agua potable que mantiene a más de 33.600 usuarios sin servicio. A este panorama sanitario se suma la falta de otro servicio básico como es la electricidad en Tongoy, localidad costera que se encuentra completamente a oscuras por más de de tres días después de sufrir un corte masivo de energía eléctrica.
La falta de un plan de contingencia oportuno por parte de las autoridades ha dejado a los habitantes lidiando de forma autónoma con la inundación de sus hogares y la falta de luz. Frente al colapso generalizado, la alcaldesa de La Serena, Daniela Norambuena, alzó la voz para denunciar la falta de herramientas estatales y exigir el decreto inmediato de Zona de Catástrofe. Según consignó Meganoticias, la jefa comunal advirtió que la capital regional ya superó con creces su promedio anual de lluvias y cifró preliminarmente en 2.500 las viviendas dañadas por anegamientos severos.
Norambuena describió un panorama de vulnerabilidad total, marcado por el colapso de las redes de alcantarillado en populosos sectores rurales y urbanos como Lambert, Las Compañías y La Pampa. La inacción del nivel central obligó a la jefa municipal serenense a clamar públicamente por la intervención de las Fuerzas Armadas en Radio Cooperativa. "Estamos agobiados", manifestó con frustración la edil al exigir la presencia de militares para asumir el control de las labores de búsqueda de las personas desaparecidas y coordinar el resguardo civil de una población desesperada.
El llamado ratificó que las capacidades operativas locales municipales fueron largamente sobrepasadas mientras el Ministerio del Interior mantiene una actitud meramente pasiva y burocrática. Esta dura crítica a la lentitud del Ejecutivo fue respaldada por el gobernador de la Región de Coquimbo, Cristóbal Juliá, quien tildó la respuesta del sistema centralizado de ineficiente y desarticulada. De acuerdo con lo informado por VLN Radio, el gobernador Juliá exigió el decreto de zona de catástrofe de manera inmediata, fustigando al gobierno por no agilizar los recursos económicos indispensables.
La máxima autoridad regional justificó la urgencia de la presencia militar en las calles argumentando que "la situación es sumamente crítica" y que el resguardo civil habitual ya no da abasto.
Mientras la burocracia estatal frena la ayuda en Coquimbo, el drama se agrava dramáticamente hacia el norte, golpeando con violencia a la provincia del Huasco en la Región de Atacama. La tardía declaración de Alertas Rojas por parte de SENAPRED en Tierra Amarilla y la provincia del Huasco llegó cuando los ríos El Carmen y El Tránsito ya se habían desbordado.
La violenta activación de decenas de quebradas que permanecieron secas por años barrió con caminos y defensas fluviales, confirmando la alarmante falta de obras de mitigación invernal en los valles interiores de Atacama.
El epicentro del abandono estatal en Atacama se concentra en la comuna de Alto del Carmen, donde el alcalde Cristian Olivares reportó una grave emergencia humana debido a la falta de apoyo logístico aéreo. En una transmisión en sus redes sociales, el jefe comunal confirmó la desaparición de una mujer tras registrarse un alud de nieve a 1.500 metros de altura en el sector de Juntas de Valeriano. La víctima se encontraba junto a su familia en una zona de bajada de crianceros cuando fueron sorprendidos por el desprendimiento de nieve provocado por las intensas precipitaciones.
La inoperancia de los ministerios sectoriales durante el fin de semana quedó en evidencia cuando el propio alcalde Olivares reconoció en entrevista con el canal 24 Horas que el municipio carece por completo de medios para socorrer a las víctimas. «Las personas, en este momento, solamente están tratando de ser rescatadas con lugareños de la localidad de Juntas de Valeriano; la verdad que nosotros no hemos podido llegar por esta situación», lamentó con impotencia la autoridad local.
El drama expone la precariedad de personas de buena voluntad, que en un día domingo se envalentonaron y no dudaron en ir al rescate de sus vecinos operando de manera artesanal y arriesgando sus propias vidas en zonas de alto riesgo ante la ausencia de equipos estatales especializados.
El jefe municipal de Alto del Carmen detalló la absoluta desconexión que sufren las comunidades de los valles cordilleranos y apuntó directamente a la nula respuesta a las solicitudes de apoyo aéreo formuladas al Gobierno. «Estamos en la quebrada Punta Negra, recién iniciando al Valle del Tránsito, y se nos ha hecho súper difícil llegar a las localidades de los sectores altos», explicó Olivares.
"Ellos han solicitado ayuda por intermedio de helicóptero, pero no tenemos ningún helicóptero para poder llegar", manifestó.
La falta de conectividad en la Región de Atacama mantiene un escenario de aislamiento crítico que el Ministerio de Obras Públicas no ha logrado revertir con celeridad. En la comuna de Alto del Carmen, la Ruta C-485 se encuentra completamente interrumpida en su totalidad, mientras que la Ruta C-495 sufre cortes por flujos de detritos en los sectores de Valle del Tránsito–El Terrón y Conay (kilómetro 48).
El personal de Vialidad apenas se desplaza al sector con maquinaria pesada, mientras que la Ruta C-489 en Pie de Gallo sigue restringida exclusivamente para vehículos de tracción 4x4. Por si fuera poco, las decisiones de carácter preventivo también demuestran descoordinación fronteriza, ya que el Complejo Fronterizo San Francisco debió ser clausurado de forma total debido a las extremas condiciones de nieve acumulada en la alta cordillera.
Mientras tanto, en la comuna de Freirina, el abandono de los caminos rurales mantiene totalmente bloqueada la Ruta C-46 a la altura del kilómetro 20, en el límite con Vallenar. La violenta activación de quebradas en el litoral también cortó las rutas C-500 y D-116, dejando aisladas a las familias de Caleta Chañaral de Aceituno y Caleta Carrizalillo.
El colapso en las rutas también tocó a la principal carretera que une el país, demostrando una vez más la vulnerabilidad vial ante la crecida de caudales. En la comuna de Vallenar, la Ruta 5 Norte quedó interrumpida a la altura del kilómetro 589 y en las inmediaciones del Peaje Totoral debido a la bajada de quebradas. Aunque en los kilómetros 666 y 678 se logró habilitar el tránsito con segregación de pistas, rutas secundarias críticas como la C-547 en el sector de Agua Amarga (kilómetro 8) permanecen completamente cortadas e intransitables.
El panorama de colapso de infraestructura se extiende hacia la capital regional de Atacama, Copiapó, donde Vialidad mantiene cortadas las rutas C-416 (kilómetro 40), C-302, C-395 y C-561 por acumulación de nieve y rodados. En paralelo, en la comuna de Huasco, los vecinos sufren severas inundaciones en pleno casco urbano debido a la falta de colectores de aguas lluvias eficientes.
Como medida paliativa ante el desastre generalizado, las autoridades debieron programar de forma urgente la suspensión total de clases para el lunes 20 de julio en toda la Provincia de Huasco, extendiendo la medida que ya rige en Copiapó, Caldera, Tierra Amarilla y la Región de Coquimbo.
A nivel nacional, el balance consolidado hasta el anochecer del domingo sumaban 1.950 damnificados, 1.091 albergados y un saldo de 33.246 personas aisladas en todo el territorio septentrional.









