Tasas, Imacec y Permisología: Las claves para destrabar la reactivación económica
La economía chilena atraviesa por un periodo de profunda incertidumbre estructural, condicionado por el estancamiento de su actividad productiva y descalces persistentes en su mercado del trabajo. Así lo confirman los recientes análisis publicados de manera simultánea por las facultades y centros especializados de la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC).
Fuente: ExtraNoticias.cl
Ambos planteles tradicionales coinciden en que las cifras macroeconómicas del país exigen una evaluación integrada y extrema cautela por parte de las autoridades financieras.
Un informe técnico emitido por el portal oficial de la Universidad de Chile detalla la preocupación transversal por los resultados del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec), el cual anotó una caída interanual del 1,5%. Este retroceso se convirtió en el mayor freno para las expectativas de reactivación en lo que va del año. El reporte de la casa de estudios detalla que la producción minera, y particularmente la extracción de cobre, incidió drásticamente en el indicador al registrar un descenso del 9,3%.
Ante estos antecedentes y los débiles resultados del Producto Interno Bruto (PIB) durante la primera mitad del año, los expertos universitarios encendieron las alarmas sobre un estancamiento prolongado. Jorge Berríos, director académico del Diplomado en Finanzas de Unegocios de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, afirma de manera categórica que "nuestro país está con problemas económicos para absorber la masa laboral y para poder impulsar el crecimiento que mueve nuestra economía". Según el especialista, las variables analizadas permiten sostener que Chile se encuentra bajo una severa pérdida de dinamismo productivo que roza la recesión.
En paralelo, el Grupo de Política Monetaria (GPM), integrado por destacados académicos de la FEN de la Universidad de Chile, emitió sus minutas de recomendación monetaria. El panel de expertos aconsejó de forma unánime mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en un 4,5%. Esta postura gremial se basa en la evidencia de que la actividad productiva interna se está mostrando sustancialmente más débil de lo que se había anticipado originalmente por los mercados de capitales.
Los economistas del GPM argumentan en sus informes que el enfriamiento económico ya dejó de ser un fenómeno exclusivo del sector minero. De acuerdo con las publicaciones de la facultad, la debilidad estructural se ha extendido con fuerza hacia la industria manufacturera y el sector servicios. Asimismo, los académicos advierten que la inflación mensual "sin volátiles" se ubicó por sobre las proyecciones iniciales del mercado, lo que obliga al Banco Central a actuar con máxima prudencia antes de aplicar nuevos recortes de tasas.
Esta desaceleración e inestabilidad macroeconómica repercute con fuerza en el ámbito social, golpeando de forma directa los hogares del país a través de la pérdida de puestos de trabajo. Los últimos registros de la Encuesta Nacional de Empleo situaron el desempleo nacional en un 9,5%. Los datos desagregados revelan que el fenómeno afecta de manera desproporcionada a las mujeres con una tasa de desocupación del 10,3%, frente a un 8,9% registrado en los hombres.
El impacto de este escenario va más allá de los números y se traslada al bienestar cotidiano de la población económicamente activa. Académicos del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile advierten que esta inestabilidad genera fuertes tensiones emocionales y riesgos de depresión en los jefes de hogar. La falta de empleo formal merma la autoestima familiar, traduciendo la crisis productiva en un problema urgente de salud mental pública.
Por otra parte, desde la Pontificia Universidad Católica de Chile, el Instituto de Economía UC analizó los retos de la reactivación a través de ponencias sobre inversión y su vínculo directo con la empleabilidad. Los análisis de la UC exponen que, durante el último ciclo anual verificado, la inversión real alcanzó los US$91.000 millones. Sin embargo, la institución advierte que en la actualidad existen cerca de US$100.000 millones en proyectos detenidos o atrapados en fases de evaluación ambiental.
De acuerdo con el plantel católico, destrabar la permisología ambiental y administrativa es clave para viabilizar el capital privado. Agilizar estos procesos regulatorios es la llave fundamental para inyectar el dinamismo que la industria y los servicios requieren con urgencia. Los expertos de la UC sugieren que remover estas trabas burocráticas permitiría reactivar obras de gran envergadura que hoy están paralizadas.
El investigador Claudio Aravena, de la División de Desarrollo Económico y participante de las mesas de discusión del Instituto de Economía UC, señaló que destrabar y ejecutar eficientemente estas iniciativas permitiría elevar el crecimiento potencial del PIB entre 3,5 y 5 puntos porcentuales. De cumplirse estas metas de inversión, se estima la generación de una demanda laboral masiva de hasta 575.000 nuevos trabajadores hacia el tercer año de su implementación efectiva.
Sin embargo, el panorama laboral actual introduce una encrucijada compleja que podría truncar los beneficios de esta inyección de capital si no se toman medidas correctivas inmediatas. El propio Claudio Aravena matizó con cautela que "que existan puestos disponibles no significa necesariamente que haya suficiente mano de obra para ocuparlos". Al sopesar variables como la edad, experiencia y nivel de calificación técnica, el experto advirtió dificultades críticas para hallar los perfiles requeridos entre los rangos de mayor productividad, que van de los 25 a los 50 años.
Las dos casas de estudio coinciden en que Chile enfrenta un descalce estructural profundo entre la oferta y la demanda de trabajo. Mientras la Universidad de Chile evidencia la urgencia de contener el impacto social de la cesantía y la debilidad productiva, la Universidad Católica recalca que la reactivación mediante la inversión será insuficiente si no se conecta la capacitación laboral con la demanda real del sector productivo.









