Aluvión en San Carlos de Apoquindo: incendios, lluvias intensas y colectores insuficientes explican la emergencia
El aluvión registrado en San Carlos de Apoquindo, en Las Condes, abrió un debate sobre las causas de la emergencia y la capacidad de las obras para contener el material arrastrado desde la precordillera. Los análisis apuntan a la combinación de suelos degradados por incendios, precipitaciones intensas y limitaciones en la red de drenaje.
Fuente: ExtraNoticias.cl
El Servicio Nacional de Geología y Minería, Sernageomin, clasificó el fenómeno como una crecida rápida, caracterizada por el desplazamiento de agua con una alta carga de sedimentos y materiales. Entre las hipótesis preliminares figura el bloqueo del canal colector que evacúa las aguas de la quebrada.
El investigador León Duval, de la Universidad Finis Terrae, advirtió sobre el efecto de los suelos repelentes al agua después de los incendios. Su análisis plantea la necesidad de incorporar factores ambientales en el diseño urbano y en la gestión de riesgos de las zonas próximas a la ciudad.
El incendio forestal de enero consumió mil hectáreas en el sector oriente y eliminó parte de la cubierta vegetal de los cerros. La alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, señaló que, después del siniestro, el municipio advirtió sobre el peligro en la quebrada afectada y registró aluviones controlados en la zona alta.
Las precipitaciones también incidieron en la emergencia. El geofísico Luis Donoso, de la Universidad del Desarrollo, reportó registros de hasta 27 milímetros de lluvia por hora en sectores cordilleranos. En tanto, estimaciones de la Universidad Católica situaron en seis milímetros la precipitación acumulada durante 15 minutos, sobre suelos previamente saturados.
El académico de la Universidad Católica y director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable, Jorge Gironás, explicó que “los suelos estaban ya saturados y deforestados por los incendios de principio de año, así que era una situación para que se produjera la situación que vimos”. También advirtió sobre las limitaciones de los colectores urbanos frente a eventos de esta naturaleza.
En materia de prevención, se proyectó la instalación de cinco barreras dinámicas para contener rocas, lodo y otros materiales. El plan contempla una inversión de 754 millones de pesos del Ministerio de Obras Públicas. Según los antecedentes entregados, las faenas debían comenzar este sábado, pero las condiciones del terreno dificultaron el ingreso de maquinaria tras el escurrimiento del jueves.
Un informe de Sernageomin, emitido el 6 de febrero después de inspecciones aéreas, identificó flujos de detritos activos en las quebradas Honda, Grande, Los Almendros y Apoquindo. Entre sus recomendaciones figuran la limpieza periódica de cauces y la revisión de las condiciones para autorizar construcciones en zonas expuestas. La alcaldesa solicitó además rediseñar las obras de ingeniería, incorporar piscinas decantadoras y evaluar radares meteorológicos para mejorar la detección temprana de estos fenómenos.









