Israel enfrenta un escenario electoral sin mayoría clara y con partidos árabes en posición decisiva
Fuente: ExtraNoticias.cl / Medios
Israel enfrenta un escenario electoral sin una mayoría definida, tras unos comicios que registraron la participación más alta desde 1999. Con el 85 por ciento del escrutinio completado, el Likud, de Benjamin Netanyahu, obtenía el 20,8 por ciento de los votos, frente al 16,1 por ciento del partido Yashar, encabezado por Gadi Eisenkot.
Las proyecciones de los medios locales asignaban 53 escaños al bloque de Netanyahu, 48 a los aliados de Eisenkot y 19 a las formaciones árabes. Ninguno alcanzaría los 61 puestos necesarios para controlar la Knéset, el Parlamento israelí, compuesto por 120 integrantes.
Netanyahu descartó gobernar junto a partidos liderados por árabes y advirtió sobre un “gobierno peligroso” que pudiera incorporarlos. El mandatario, que lleva casi 17 años en el poder, intenta mantenerse al frente del Ejecutivo en medio de una disputa por la formación de una nueva coalición.
Eisenkot, exjefe militar y principal rival de Netanyahu, dejó abierta la posibilidad de una alianza con formaciones árabes bajo determinadas condiciones. Entre ellas mencionó el reconocimiento de Israel como Estado judío y el rechazo a Hamás como grupo extremista, aunque algunos posibles socios han descartado ese acuerdo.
El presidente israelí, Isaac Herzog, llamó a evitar una nueva convocatoria electoral y señaló que “debemos hacer todo lo que podamos, ciertamente después de ayer, para evitar otra ronda de elecciones”. Su intervención se produce mientras continúa el recuento de votos y se espera la incorporación de sufragios emitidos por militares y diplomáticos en ausencia.
Los partidos árabes alcanzaron una posición relevante en el reparto parlamentario, con el 14,9 por ciento de los votos contabilizados. El dirigente de la Lista Árabe Unida, Mansour Abbas, declaró que “estamos aquí, no estamos al margen”, en medio de un debate sobre la participación política de los ciudadanos árabes de Israel.
La elección también reflejó el descontento por las exenciones del servicio militar concedidas a sectores ultraortodoxos judíos y las divisiones en torno a la conducción de la guerra. El Likud bajó su proporción de votos desde el 23,4 por ciento obtenido en 2022, mientras el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, perdió respaldo electoral.
Los resultados definitivos determinarán las opciones para formar gobierno, en un país que celebró cinco elecciones entre abril de 2019 y noviembre de 2022 debido a bloqueos parlamentarios. Si las negociaciones actuales no permiten reunir una mayoría, Israel podría volver a las urnas a comienzos del próximo año.







