Como los suizos impulsaron la cultura del ahorro en su población
Fuente: ExtraNoticias.cl / Swissinfo.ch
Ahorrar para evitar la pobreza en la vejez fue durante décadas una práctica promovida desde las escuelas, los municipios y los bancos en Suiza. En 1946, los niños recibían tarjetas con advertencias como "Cuando la juventud se olvida de ahorrar, la vejez trae pobreza", reflejo de una época en que la protección social era limitada y cada persona debía construir sus propias reservas económicas.
Desde comienzos del siglo XIX, distintas instituciones de utilidad pública impulsaron la creación de cajas de ahorro regionales para facilitar que los sectores de menores ingresos pudieran guardar dinero y obtener intereses. Posteriormente, los bancos cantonales y las entidades Raiffeisen ampliaron las alternativas para los pequeños ahorristas.
La promoción de este hábito también llegó a las localidades más pequeñas, donde se instalaron oficinas de recaudación administradas voluntariamente por profesores, autoridades municipales y pastores. Estas dependencias reunían los depósitos de los vecinos para trasladarlos a las instituciones bancarias.
Una de las herramientas más extendidas fue la alcancía metálica, popular desde 1900. Su particularidad era que la llave permanecía en poder del banco, por lo que, una vez llena, debía llevarse a la entidad para retirar el dinero e ingresarlo a una cuenta de ahorro. Incluso los adultos utilizaban estos recipientes para reservar parte de sus salarios y controlar sus gastos.
En las escuelas primarias también se instalaron sistemas de ahorro. Los estudiantes recibían sellos por cada depósito realizado, que pegaban en tarjetas individuales hasta completar el monto correspondiente a su libreta bancaria. El mecanismo incentivaba la constancia y promovía el aprendizaje financiero desde la infancia.
El sistema comenzó a transformarse en 1948, con la entrada en vigor del Seguro de Vejez y Supervivencia, conocido como AVS. Posteriormente, la incorporación de seguros sociales y mecanismos de protección frente a enfermedades y desempleo redujo la necesidad de depender exclusivamente de los ahorros personales.
Durante la segunda mitad del siglo XX, los bancos comenzaron a dirigirse directamente a los jóvenes mediante productos financieros específicos. En 1948, el Banco Cantonal de Zúrich justificó la creación de una libreta juvenil señalando que este grupo estaba "especialmente expuesto a los gastos irreflexivos".
Desde la década de 1970, las alcancías de plástico y los cambios en las prácticas bancarias fueron desplazando los antiguos mecanismos de ahorro. Aunque Suiza desarrolló un sistema de previsión social que modificó la relación de las personas con sus reservas económicas, el desafío de equilibrar ingresos y gastos continúa vigente. La reflexión quedó resumida en una canción del compositor Mani Matter, cuya moraleja recuerda una frase que atraviesa generaciones: "¡Ah, si hubiera empezado a ahorrar antes!".







