Argentina y Reino Unido elevan la tensión por proyecto petrolero en las Malvinas
Argentina defendió su decisión de recurrir a un arbitraje internacional para frenar la explotación petrolera en aguas de las Malvinas, mientras Reino Unido rechazó la medida impulsada por el gobierno de Javier Milei.
La Cancillería argentina sostuvo que el recurso se enmarca en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y cuestionó la interpretación británica sobre la iniciativa.
Fuente: ExtraNoticias.cl / Medios
En un comunicado, Argentina señaló que “Argentina rechaza que el Reino Unido caracterice el recurso argentino al arbitraje en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar como un intento de ‘socavar’ los derechos de alguien”.
El gobierno de Milei había dado el martes un plazo de dos semanas a Londres para detener el proyecto petrolero Sea Lion, desarrollado por las empresas Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum Development and Production Limited.
Desde Reino Unido, la subsecretaria parlamentaria de Estado Uma Kumaran comunicó a la embajadora argentina Mariana Plaza el rechazo a la advertencia y afirmó que “los esfuerzos por obstaculizar la actividad económica lícita” en las islas son “intentos deliberados de socavar la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo autónomo”.
Kumaran agregó que la población del archipiélago puede gestionarse “sin intimidación” ni “coacción”, mientras el gobierno británico puso en duda la fiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido.
La funcionaria sostuvo además que las actividades de hidrocarburos en la plataforma continental de las islas están reguladas por la legislación local y se realizan conforme al derecho internacional, incluida la Convención del Mar.
El conflicto se suma a nuevas medidas adoptadas durante septiembre, entre ellas un proyecto argentino para sancionar a petroleras que operen en las islas y una orden judicial para detener el proyecto Sea Lion. El antecedente central sigue siendo la guerra de 1982 por la soberanía del archipiélago, mientras que en 2013 los habitantes votaron por mantener su condición de territorio británico de ultramar.





