Costa Rica inaugura megacárcel para 5.100 presos ante el avance del narcotráfico
Fuente: ExtraNoticias.cl / Medios
Costa Rica inauguró una cárcel de alta seguridad con capacidad para 5.100 reclusos, en medio del aumento de la violencia vinculada al crimen organizado y de un giro hacia políticas de mano dura contra el narcotráfico.
El Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado fue inaugurado el miércoles por la presidenta Laura Fernández y sigue el modelo del CECOT, la prisión construida en El Salvador durante el gobierno de Nayib Bukele.
El recinto tuvo un coste de 35 millones de dólares y fue impulsado por el expresidente Rodrigo Chaves, actual ministro de Hacienda y de Presidencia. Durante una visita, afirmó que “este es el inicio de una ruta”.
Chaves también sostuvo que “todo ciudadano de bien debe poder caminar por la calle, sin estar viendo por encima del hombro quién se baja de una motocicleta con un arma de fuego para matarlo”. Entre los ciudadanos, Carlos Ávila señaló que “mucha gente tiene miedo” y manifestó su respaldo al aislamiento de los delincuentes.
Durante décadas, Costa Rica funcionó como zona de tránsito de drogas sudamericanas. Sin embargo, la infraestructura portuaria, su ubicación geográfica y la presencia de organizaciones internacionales facilitaron su incorporación a las rutas del narcotráfico.
La violencia se intensificó hasta alcanzar un récord de 907 homicidios en 2023, cifra que las autoridades atribuyeron mayoritariamente al crimen organizado. La inseguridad pasó a convertirse en una de las principales preocupaciones de la población y tuvo relevancia en la elección de Fernández.
En paralelo a la construcción de la cárcel, el país avanzó en otras medidas de seguridad. En 2025 aprobó una reforma constitucional para permitir la extradición de costarricenses por narcotráfico y terrorismo, y en marzo de 2026 se concretaron las primeras entregas a Estados Unidos, incluida la del exministro y exmagistrado Celso Gamboa, acusado de narcotráfico.
Costa Rica también mantiene acuerdos con Estados Unidos para recibir migrantes deportados y participa en el Escudo de las Américas, iniciativa que contempla patrullajes marítimos conjuntos.






