Aldeas del sur de Líbano quedan aisladas y devastadas en medio de la continuidad de los ataques israelíes
Fuente: ExtraNoticias.cl / Medios
El sur de Líbano continúa bajo impacto de ataques y contraataques entre Israel y Hezbollah, incluso después del anuncio de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán que incluye disposiciones sobre el fin de la guerra en la región. En el terreno, las hostilidades siguen afectando a ciudades y aldeas fronterizas.
En la ciudad costera de Tiro, residentes que regresaron tras advertencias de evacuación emitidas por Israel encontraron viviendas destruidas y barrios reducidos a escombros. Los ataques aéreos israelíes fueron presentados por el ejército como operaciones contra objetivos vinculados a Hezbollah.
Adnan Kaour volvió a su apartamento en la ciudad y constató la destrucción total de su vivienda familiar. En medio de los daños, afirmó que “esperamos que haya paz y, si Dios quiere, que este sea el fin de la guerra y que todos puedan volver a sus hogares”, mientras recorría un edificio parcialmente en pie rodeado de estructuras colapsadas.
Las operaciones militares no se han detenido pese al entendimiento diplomático. El acuerdo entre Estados Unidos e Irán plantea el fin de la guerra en Líbano, pero no especifica mecanismos claros para frenar los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah, que no son parte directa del pacto.
En paralelo, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu afirmó que las fuerzas israelíes permanecerán en una “zona de seguridad” en el sur libanés mientras “las necesidades de seguridad de Israel lo requieran”. La declaración se produjo en medio de nuevos ataques y operaciones militares en la franja fronteriza.
Desde el lado libanés, el presidente del Parlamento Nabih Berri sostuvo que Hezbollah está dispuesto a respetar un alto el fuego “siempre que Israel lo respete plena y exhaustivamente”, mientras el grupo armado reiteró su intención de resistir cualquier ocupación israelí en el sur del país.
En varias localidades del sur libanés, los residentes han regresado a sus hogares solo para encontrar destrucción generalizada. En Tiro, el vecino Samih Haidar describió escenas de interiores arrasados y estructuras dañadas, en un contexto donde familias desplazadas aún no han podido confirmar el estado de sus viviendas.
Más al sur, la aldea de Ain Ebel permanece aislada por el conflicto y depende de convoyes humanitarios para sobrevivir. Su ganadero Boutros Maroun resumió el sentimiento local al señalar que “cada dos años hay una nueva guerra, y ya no podemos soportarlo”, mientras continúan las restricciones de movimiento y los efectos del conflicto en la vida cotidiana.







